¿Cómo diferenciamos el origen del dolor?
Al evaluar el dolor abdominal crónico, consideramos un abanico de posibilidades. A menudo, el malestar se origina en condiciones comunes como la gastritis, el reflujo gastroesofágico o la úlcera gástrica. Sin embargo, no podemos ignorar la participación de órganos accesorios; problemas de hígado graso, hepatitis, pancreatitis o la presencia de cálculos biliares pueden proyectar dolor hacia la zona abdominal. En nuestra práctica, realizamos un diagnóstico diferencial meticuloso para distinguir estos escenarios de trastornos funcionales como el colon irritable, que a menudo se acompaña de distensión abdominal y alteraciones en el hábito intestinal.

